¿Cómo Hacer Yoga en tu Casa?

By on abril 16, 2015

Después de haber leído los tres artículos de Siendo Saludable sobre los beneficios del Yoga, seguro que pensaste: “Tengo que empezar ahora mismo”. En la teoría puede ser perfecto, pero a veces en la práctica, no es posible.

Si bien solemos aconsejarte desde este sitio que te tomes un tiempo cada día para hacer ejercicio y descansar, las obligaciones diarias no nos permiten muchas veces, entrenar o hacer deporte cómo y cuando queremos. Por ello, una buena alternativa es… ¡practicar yoga en casa! Claro que es posible. En esta nota te contaremos cómo.

¿Cómo hacer Yoga en casa?

Antes de comenzar, es bueno que sepas que una clase con un profesor es lo más recomendable, sobre todo para que puedas llevar a cabo las prácticas o posturas de la mejor manera posible. Si te gusta experimentar por ti mismo, si deseas una clase más personal o practicar cuando tengas unos minutos libres en casa, entonces, presta atención a estos consejos:

Paso N°1: Establece intenciones y metas a lograr. Quizás buscas un poco de tranquilidad después de un día ajetreado, quieres aliviar el dolor de espalda, el médico te ha dicho que es bueno para la circulación de las piernas o tienes picos de estrés que no te permiten dormir. Cada uno sabe cuáles son las razones por las cuáles empezar a practicar yoga. Recuerda las tuyas.

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Paso N° 2: Consigue los elementos necesarios. Lo mínimo que precisas es una colchoneta, aunque también puedes practicar con una manta, al menos al principio. En las tiendas de artículos deportivos las venden y no son costosas. Para que la clase sea más cómoda puedes tener a mano una almohada (para apoyar la cabeza), ropa de gimnasia (que te de más apertura de movimientos) y una manta (para taparte en la relajación final).

Paso N° 3: Determina el tiempo y la frecuencia de clase. Algunas duran una hora y media, otras 60 minutos, media hora, etc. Lo importante es que cumplas con ese tiempo preestablecido. Si eres organizado, no “faltarás” nunca a tu clase particular. Por ejemplo, anota en la agenda que los lunes, miércoles y viernes de 17 a 17,30 harás yoga. No lo cambies por nada a menos que sea necesario y de última medida. Las excusas estarán a la orden del día cuando ejercitas en tu casa. Si dices “haré yoga cuando tenga tiempo” o bien “la clase comenzará cuando termine todo lo que debo hacer”, lamentablemente, no ejercitarás nunca. Tómalo como una linda obligación, algo que te agrada y que te has comprometido a practicar.

Paso N° 4: Prepara el espacio. Si tienes la suerte de contar con una habitación libre, puedes disponer allí tu espacio para hacer yoga y dejar la colchoneta preparada. Si no, no te preocupes, porque se enrolla y se guarda en cualquier rincón o debajo de la cama. Asegúrate que ese lugar elegido tenga el espacio suficiente como para que te muevas sin problemas (y sin tirar o romper nada). Durante el tiempo que dure la clase, desconecta el teléfono, pon el móvil en vibrador, apaga la televisión y que nada ni nadie te interrumpa. Puedes elegir el momento del día donde no haya nadie (por ejemplo, cuando los niños fueron a la escuela o están durmiendo la siesta). Si tienes parque o jardín, no dudes en practicar al aire libre los días de verano o primavera.

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Paso N° 5: Infórmate sobre las técnicas de yoga. Una buena idea es que vayas al menos a una clase en una academia o centro donde se dicte esta disciplina. Muchos gimnasios o profesores dan la oportunidad de practicar la primera vez sin pagar, por ejemplo. También puedes conseguir video en Internet o comprarlos en DVD. Así, seguirás bien las explicaciones y evitarás que las posturas estén mal hechas, lo que puede acarrear dolores o lesiones. Otra idea interesante es que leas sobre el yoga. Se trata de una disciplina milenaria de la que se han escrito mucho libros y publicaciones en revistas científicas. Sumérgete más en esta ciencia… ¡Te maravillará!

Paso N° 6: Empieza desde lo más básico. Existen diferentes niveles para hacer yoga. El de principiantes se basa en estiramientos, ejercicios de equilibrio y de relajación. Los movimientos siempre tienen que ser lentos y pausados, no quieras hacer muchos en una misma clase. Es preferible que hagas tres repeticiones de cada ejercicio pero que los realices correctamente. No es una carrera, ni tienes que ganarle a nadie. El yoga es una disciplina de mucha serenidad y paz, no lo olvides.

Al empezar, siéntate en posición de loto (con las piernas entrecuzadas), cierra los ojos y respira por la nariz lentamente. Al finalizar, recuerda hacer una relajación final, acostada en la colchoneta (sería bueno que te tapes porque empezarás a temblar de frío, ya que el cuerpo estará muy relajado). Si te quedas dormida, no te preocupes, es lo normal. ¡Aprovecha a dormir la siesta y a recuperarte!

Paso N° 7: Intensifica tus prácticas. Una vez que ya has repetido los mismos ejercicios varias veces, es momento de innovar y de dificultar un poco las cosas. Puedes pasar al nivel intermedio cuando lo creas necesario, pero no antes de los tres meses de básico o principiante. También sería aconsejable aumentar la cantidad de clases a la semana (de dos a tres, de tres a cuatro, etc) y la duración de la práctica (de 30 a 45 minutos, de 45 minutos a una hora, y así sucesivamente). Mantén la práctica constante para disfrutar de todos los beneficios que el yoga tiene para ti.

Paso N° 8: Analiza tus experiencias. Si bien este es un paso anterior a todos estos, tal vez al principio no te des cuenta de tus progresos o cómo te sientes luego de la práctica. Es una buena idea que lo vayas documentando y que prestes más atención a las señales que te ofrece el cuerpo. Si tienes alguna dolencia o enfermedad, si te das cuenta de mejoras en los síntomas, por ejemplo. Si te sientes más relajada o calmada, si puedes dormir mejor por las noches, etc.

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Paso N° 9: Sé paciente. Las ventajas de practicar yoga son muchas pero no todas aparecen de la noche a la mañana. Tal vez necesites ejercitarte durante varias semanas antes de empezar a ver algunos leves resultados. Pero que eso no te desanime. Estamos mal acostumbrados a querer todo ahora mismo que no nos permitimos la espera y la paciencia. Cultiva estas dos virtudes. Piensa que estás haciendo un bien a tu cuerpo y a tu mente con el yoga y eso bastará para seguir adelante.

Paso N° 10: Predica con el ejemplo. Una buena manera de hacer que el yoga se expanda y que todos puedan disfrutar de sus beneficios, a cualquier edad, es contando tu experiencia. Cuando alguien te vea cambiada, indica que es por el yoga. Invita a tus amigas o familiares a practicar contigo, así las clases serán más dinámicas. Si te animas, puedes hacer un curso para dar clases como instructor. ¡Es preciso esparcir esta práctica por el bien de todos!

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